Basura , Recauchute y Futuro.

A decir verdad la palabra de este número así de primeras no me dice nada muy positivo, es más, lo relaciono con lo sintético, como el mar blanco parcelado de Almería, con la basura y contaminación de la isla de mierda flotante en el Pacifico, con la casa de un enfermo de síndrome de Diogenes y con artículos de baja gama y calidad. Y sí por qué no decirlo, también lo relaciono con mis queridos bazares chinos, de los que ya hablé en otro número de Strangis, con sexo artificial de muñecas, muñecos y hasta ovejas hinchables, con vaginas en lata y penes de goma, con los chándals de táctel que con tan buena percha lucían los yonkis de los años 80s y 90s o con la cirugía estética de famosos sobrerecauchutados que dan grima. Todo esto lo asocio al Plástico, tema de este Strangis número cinco, evitando la rima fácil con el número.

plasticocollagefihnal

Recuerdo América 3000, película casposilla y postapocalíptica sobre la lucha de sexos de estética al estilo de Mad Max pero mas cutre, donde la humanidad en el futuro tiene un idioma un tanto especial en el que denominan “plástico” a algo que es malo, chungo, vamos que es una mierda, y “plástico guay” a algo que es bueno, que mola. Así, dicho esto, tengo que decir que a pesar de las connotaciones negativas que me sugiere el tema, tendré que hablar también de su lado bueno, que lo tiene. Por lo tanto, el lado bueno de este material para mi sería el arte plástico, y ahondando aún más, la plastilina con la que muchos hicimos nuestros primeros pinitos creativos como escultores, sí ya sé que algún escatológico por ahí empezó con otros materiales mas orgánicos, pero el resto de los mortales comenzamos, y muchos terminamos, siendo escultores de plastilina.

Y mezclando todo, están los artistas plásticos que hacen esculturas a partir de desechos plásticos de basuras, que están operados con cirugía plástica, y visten chándal de táctel, vamos, en definitiva unos retorcidos plastiqueros de oveja hinchable.

A pesar de todo lo dicho anteriormente, la verdad es que, indiscutiblemente el plástico forma parte de nuestras vidas, vivimos en un mundo plastificado. El plástico está implantado y asentado en nuestro día a día en objetos que utilizamos diariamente, como en las bolsas con las que hacemos la compra, las botellas con las que bebemos, los aparatos con los que escuchamos música, complementos de ropa, incluso nos vestimos con objetos de plástico, y así podría seguir enumerando objetos y cosas hechas de plástico que nos acompañan en nuestra vida cotidiana.

bolsa-plastico

Pero, ¿quién sabe? Quizás en un millar de años aproximadamente, si la humanidad todavía existe y no ha sido envenenada por el plástico que produce ahora, puede pasar que el plástico haya sido ya olvidado y sustituido por otro material menos nocivo. En este caso, ya puestos a suponer, se puede dar la inverosímil situación que haya gente que se dedique a desenterrar vestigios plásticos cual arqueólogo de civilizaciones perdidas, y los objetos plásticos se expongan en vitrinas de museos como fósiles de dinosaurios. Como por ejemplo, me imagino un bote de Actimel con una leyenda al lado que diga…

actimel

Histrión de Albañal

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