Elige ser Feliz

De tanto que quiero hablar sobre ‘Felicidad’ me doy cuenta que menos sé cómo empezar. Intento razonar, intento recordar…¡pero nada! ¡No hay tu tía! Al menos esto no me entristece. Aunque eso sí, me confunde. Sí, desde luego que me confunde, por que sé, de alguna manera, que se pueden escribir cositas agradables sobre este tema. También sé que la felicidad no depende de los sentidos. Y es que…no me pone feliz comer uno de los tantos platos favoritos que tengo. En todo caso me sacian, me dejan tranquilo (será por el instinto de supervivencia), me ponen contento, y contento no sólo por el hecho de comerlo, sino por saber previamente que voy a comerlo, sobre todo al olerlo, y ahí entra otro sentido, el olfato. ¿Quién dice que es feliz por oler el perfume de una persona? Lo puede decir claro, pero, ¿no se referirá a que le excita, a que le serena porque le recuerda a cierto sitio, o a cierta persona? Y, ¿qué me decís sobre el oído, la vista y el tacto? ¿Uno puede ser feliz porque haya escuchado tal o cual canción, haya visto a una u otra persona de…ya sabéis… de muy buen ver o haya tocado, por ejemplo, una parte del cuerpo de esa persona que acabo de nombrar?

Hombre, yo recuerdo las veces que he podido disfrutar de una bonita voz y de un bonito cuerpo y no es que estuviese triste precisamente, sabéis lo que quiero decir, ¿no?. Pero no es felicidad lo que sentía…porque cuando se iba, cuando desaparecía de mis sentidos, regresaba el deseo, el anhelo. ¡Equilibrio pues! Puede decir alguien…Y sí, el equilibrio, que curiosamente también es un sentido, es la solución. Pero el equilibrio este que tenemos para no caernos al suelo, no, ¿eh? No, hablo del equilibrio, el de controlar. Ese lo tenemos todos. ¡Qué felicidad saber eso! ¡Qué bien poder elegir! ¡Tenemos la libertad, hermana de la felicidad, para poder hacerlo! O qué pasa, ¿que una persona no sabe lo que está haciendo? ¡Uno sabe lo que le está bien o no! Lo que no es normal es que hoy día, con tanto adelanto y confort, haya tanta duda y tristeza. Tanta ansiedad. ¿O hace falta que recuerde cuánto dinero se factura anualmente gracias a los ansiolíticos? Hay que buscar y aprender a ser feliz no con lo que uno pueda recibir de otra persona u objeto sino con lo que uno puede aportar por sí mismo. Hay que elegir ser feliz no tener felicidad.

Saludos,

Un estudiante

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