Mar negro nuestro

¿Negro? Negro el panorama actual, vivimos de migajas para evitar la deslocalización de las empresas y la seguridad social es cada día menos segura pero tenemos móviles e internet.

Negra la historia, pervertida, edulcorada y nacionalizada. La verdad amordazada por la tradición, el maniqueísmo y el electoralismo. Pero se ha construido una memoria colectiva con un efecto sedante muy positivo para el statu quo.

Negro el futuro. La tercera guerra mundial ya ha empezado pero nosotros estamos bien aún ya que no ha traspasado nuestras fronteras y todo hace suponer que podremos ver la siguiente temporada de Juego de Tronos… aunque eso de Ucrania… ¿dónde queda? Me suena a “blanco” ¿no?

Hasta el Mar Mediterráneo se ha vuelto negro. Antes era rojo, por la sangre vertida para que el dinero fluyera hacia el imperio de turno. Luego lo tiñeron de azul para hacerlo atractivo para el turismo. Ahora es negro. No lo digo por el color de los cadáveres que se acumulan en sus aguas, sino porque esos asesinatos por omisión reflejan en el Mare Nostrum el color de nuestra alma. Y es que el negro es en realidad la ausencia de color y nuestra conciencia ciudadana ha creado una pantalla negra emocional entre occidente y el resto del mundo. Esa pantalla está bien escondida pero el otro día pude percibir claramente su reflejo sobre el agua.

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Estaba yo viendo un mal llamado informativo (uno de tantos) en el que, por sensibilidad, no se emitieron las imágenes del asesinato de un “blanco” a manos de un fanático religioso. Yo lo agradecí, porque ni quería ni necesitaba verlo. Pero tampoco necesitaba ver los cadáveres flotando de una docena de “negros” naufragados que sí emitieron a continuación. Ahí no fueron tan escrupulosos. No digo que no haya que concienciar a la sociedad pero esas imágenes, sin el correspondiente análisis del problema, se quedan en morbo. No hay excusas, hay un doble rasero, las muertes de los negros no valen lo mismo que las de los blancos. No hace falta tratarlas con tanto respeto ni tener en cuenta los sentimientos de familiares y amigos. No tenemos por qué preocuparnos de esas muertes, sólo comentar con asombro la forma en que arriesga su vida esa gente… hasta que empiecen los deportes y podamos ocupar nuestra mente en otra cosa.

… ¿y el Mar? Teñido de negro. Pero si no te fijas mucho casi ni se nota.

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