Crónicas del Preso 9000

Microeconomía Sumergida (Guía de usuario)

Las raciones de comida que nos proporciona el estado marroquí no son suficientes calorías. Además de que son muy bajas en vitaminas y no incluyen alimentos frescos. Cualquier necesidad adicional a la comida, como jabón y mantas, se administra con cuentagotas y es de tan baja calidad que apenas cumple su función. Así, si queremos tener una calidad de vida mínima para conservar la salud y la cordura, tenemos que recurrir al mercado negro.

¿Cómo conseguir moneda para comprar dentro de una cárcel, donde el dinero está prohibido?

Una vez al mes el consulado español nos ingresa cuarenta euros que podemos gastar en la cantina. Allí adquirimos sobre todo tabaco que, como hemos aprendido en las películas, se utiliza como moneda. Una pena que, en el poco tiempo que llevo aquí, esta ayuda se haya reducido a la mitad y su futuro sea incierto.

Otra forma de conseguir dinero es conseguir un trabajo. Los trabajos disponibles aquí están mayormente reservados a los yonkis o a gente a la que no puede ayudarle nadie desde fuera. Puedes ser peluquero, cocinero, limpiador de la celda o recadero de los funcionarios. También puedes vender la comida que te prepara tu familia. El más rentable es el de responsable de celda. Se encargan de que los negocios sigan funcionando pero bajo el control de los funcionarios que cobran sobornos y sin llamar la atención demasiado.

Pero si eres europeo tienes pocas opciones. O vendes droga o nada. Y para vender tienes que ser extremadamente discreto o prepárate para reinvertir todo tu beneficio en cerrar bocas.

La mayoría no trabajan. Aquellos que no tienen familiares cerca consiguen el dinero básicamente a través de Western Union. ¿Qué? ¿Cómo? Sí, el procedimiento es el siguiente. Un preso te da un nombre a quien enviar el dinero. Ese nombre se lo das a quien te haga el envío desde España, una vez hecho, le dan un código que tú utilizaras para reclamar tu metálico al preso. Este le da el código a su contacto fuera de la cárcel y, cuando comprueban que todo está en orden, te dan la pasta… menos un porcentaje, claro. Este sistema puede parecer un poco enrevesado pero que cualquier recluso tenga acceso a un teléfono móvil (que por supuesto están terminantemente prohibidos) facilita mucho las gestiones.

Ya hemos conseguido moneda, ya sea tabaco o metálico. Ahora ¿dónde se gasta ese dinero?

Desde el momento en que se abren las puertas por la mañana, recaderos y yonkis ofrecen sus más variadas mercancías a viva voz. Ropa, comida, utensilios de cocina… incluso recargas para el móvil o papel de fumar. La mayoría es gente con ganas de vender para conseguir su dosis y esto tiene sus ventajas e inconvenientes. La ventaja principal es que puedes regatear hasta conseguir lo que quieres por precios ridículos. Hay que tener paciencia, según se va acercando la hora del cierre los yonkis estarán más desesperados. El inconveniente es que alguien desesperado por conseguir droga es muy posible que intente estafarte. He visto todo tipo de estafas. Recargas de móvil falsas, paquetes de tabaco vaciados y rellenados con papel. Recuerdo que a uno le vendieron una sandía vaciada.

Para quitarse problemas puedes evitar la venta ambulante y recurrir a establecimientos permanentes. Están los presos políticos, que tienen auténticas tiendas en sus celdas individuales pero no venden papel de fumar ni drogas (tampoco tabaco) aunque sí hay otros vendedores especializados que se dedican a estos productos. Estos establecimientos aseguran cierta calidad y garantía pero a cambio de precios abusivos.

Se pueden conseguir ciertos productos como pequeños electrodomésticos a través de los funcionarios. No lo recomiendo, ya que deberás pagarlo varias veces. La primera para adquirirlo y las siguientes para evitar que te lo confisque. En general es mejor no hacer ningún tipo de negocios con ellos. Lamentablemente, si te quieres cambiar de habitación o te pillan haciendo algo prohibido, como usar un móvil o pelar patatas con un cuchillo, no queda otro remedio.

Como consejo final: compra entre semana y vende el fin de semana cuando no se puede bajar al patio. Sábados y domingos la mercancía se limita a lo que haya en tu pasillo y los precios suben.

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Una nueva crónica de Preso 9000

Estoy en el patio, son las ocho de la mañana y he salido a hacer un poco de deporte. Tengo que hacerlo ahora porque en una hora estará a rebosar. Miro al cielo y veo una pequeña avioneta rosa. Expulsa un horrible humo negro con el que dibuja la palabra “felicidad”. Continuo con mis ejercicios como si nada mientras en mi cabeza voy dando forma a mi próxima carta. Cuando creo que puedo escabullirme sin levantar sospechas, me voy a mi celda en busca de mi boli y mi cuaderno.

Aquí la relatividad de la felicidad es más evidente que en cualquier otro sitio. Sin libertad, sin más objetivos que aguantar hasta que todo termine y vuelva a nacer. Obligado a vivir continuamente alerta. Solo pero sin intimidad. Aun así he conocido momentos felices. El primero que recuerdo es cuando bebí un largo trago de zumo después de dos días sin ingerir vitaminas. Aunque no sólo he encontrado placer aprendiendo a disfrutar de lo que en mi casa percibía como una necesidad. Aquí he encontrado estímulos intelectuales inesperados. Disfruto mucho de mis conversaciones con Mohamed. Entre los dos buscamos los puntos en común entre la ciencia y el Islam. Hablamos sobre los orígenes del mundo y del hombre, sobre el valor de la vida, sobre el destino y la verdad. Tengo claro que el entendimiento entre personas es posible y pienso que quizá el mundo debiera adoptar este sistema en lugar de hablar de economía nacional a economía nacional. Y me creo muy listo, muy importante y muy feliz.

carcel feliz

También me gusta jugar al ajedrez con Issam. Al principio logré engañarle en algunas jugadas pero ahora pulveriza mi defensa sin piedad una partida tras otra. Quizá algunos no entendáis lo que quiero decir pero en mi escala de valores un buen rival de ajedrez está sólo un poco más abajo que un amigo de confianza.
Puedo ser feliz aquí dentro porque sé que un día todo acabará.

Todo esto me lleva a pensar en que la felicidad no se puede encontrar. Da igual si la buscas o no. Llega con la vida, de repente. Quizá debamos concentrarnos en buscar algo que hacer mientras la esperamos. Si la perseguimos solamente le vemos la espalda. Yo seguiré aquí con mi bolígrafo y mi cuaderno… y me tomare mi tiempo para saludarla cuando la vea pasar.

Crónicas de 9000

Son las siete de la mañana y mis compañeros de celda duermen. Más allá del muro, escucho una voz que grita: “¡Plástico! ¡Plástico!”. Es la señal que esperaba. Saco mi camiseta negra por la ventana y la agito hasta que dejo de escuchar los gritos del correo clandestino. En una hora empezará el barullo diario. Tengo poco tiempo si quiero escribir el artículo sin que nadie me vea.

Os voy a contar como es la vida aquí. El plástico me rodea y forma parte de mi vida carcelaria. Los objetos de plástico son de las pocas cosas que los guardias no te quitan cuando hay un registro.

Son de plástico las chopinas (fiambreras) con las que recogemos nuestras raciones diarias a través los barrotes de la puerta. Estos recipientes no nos los proporciona el estado marroquí sino que se reutilizan los que llegan de las cocinas de las familias de los presos. También los utilizamos para almacenar la comida porque un cierre hermético es una de las pocas cosas que mantiene a raya a las cucarachas.

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Carcel de Tetuán

Para ducharme sujeto una garrafa de agua sobre mí cabeza. La lleno una vez antes de enjabonarme y otra para aclararme. No hay duchas en las celdas, sólo un baño para cada quince presos que se compone de un agujero en el suelo y un grifo de agua fría. Una vez a la semana abren las duchas pero yo no las uso ya que la caldera está rota desde siempre y aquí está mal visto ducharse en pelotas delante de otros así que tienes que ducharte con calzoncillos.
A lo que más provecho le sacamos es a las bolsas de plástico. Sirven para enmangar los cuchillos con los que preparamos la comida (aunque todos los días hay derramamientos de sangre, no he visto a nadie agredirse con ellos), revestir cables para hacer empalmes con los que proporcionar electricidad a toda la celda, empaquetar las dosis de diversas drogas… Yo hago pequeñas tiras y las utilizo como seda dental, que no existe aquí dentro. Es más, a juzgar por las dentaduras de los presos, es posible que nadie sepa lo que es la seda dental.

Para los que no tenemos dinero, reutilizar y fabricar cosas con los desechos nos ayuda a sobrevivir, pero a la mayoría le gusta aparentar que tienen más de lo que tienen y tiran una gran parte de la comida. Los cubos de basura, que se vacían cada mañana, rebosan antes de que caiga la noche. La pobreza se niega a sí misma para perpetuarse.

Portadas de vinilos inclasificables

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El vinilo es el material plástico con el que se elaboran los discos de música, esos grandes supervivientes analógicos de un mundo cada vez mas digitalizado.

Pero la imagen de estos son su continente y desde aquí os traemos una muestra de portadas que hacen un flaco favor a la industria discografía.

Bizarradas del ayer

 Os presentamos una galería de fotos de auténticas rarezas, unas son antiguas y otras no lo son tanto.Un repaso por el lado más bizarro del ayer.

Así que, prepárate para esta selección de imágenes curiosas, extrañas, divertidas y macabras, que más de una dejaría al mismísimo Iker Jiménez con el ojete torcido.

Gente bizarra. ¿Decadentes o visionarios?

Os traemos un elenco de gente realmente bizarra en un sentido u otro.

Navegando por lo más profundo y oscuro de la red, hemos hecho una selección de diversas fuentes para presentarte esta recopilación de joyitas, ¿gente realmente decadente o visionarios adelantados a su tiempo?

Se trata de un variado y bizarro recorrido de exploración de la naturaleza del ser humano.

Coge aire y prepárate para recibir sentimientos encontrados de humor y grima.

Criptozoología: Fauna Bizarra

Hormigorrino

Insecto gregario de sucias costumbres, endémico del valle de Sashi, construyen sus colonias de hasta 10.000 miembros en excrementos viejos de paquidermos que acaban devorando.

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Gatusino

Este animal de costumbres nocturnas, emparentado directamente con la familia de los gamusinos, carece de extremidades superiores y posee una vista casi nula pero un olfato y oído muy desarrollados. Es un animal vampírico que se alimenta de la sangre de grandes roedores como coypus y capiguaras.

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Zunguelillo

Se desconoce información sobre sus hábitos, dieta y costumbres. Llegan a medir medio metro y habitan las ciénagas aisladas de la península de Taimyr. Sus rasgos más característicos son su enorme cuerno que recuerda al de los rinocerontes y unas protuberancias debajo de éste que guardan semejanza con una bolsa escrotal.

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Culipurpura de mirada muerta

Primate que habita alrededor del volcán Mawenci. suele acudir a las zonas todavía activas de éste a calentar sus nalgas purpuras, característica morfológica principal de este animal junto con sus ojos negros y profundos. Debido a la endogamia que practican y su dieta a base de fruta putrefacta es habitual encontrar a individuos con malformaciones congénitas.

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Niñez Bizarra: La Pandilla Basura

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Momento de regresión extrasensorial a los lejanos 80. ¿Os acordáis de la Garbage Pail Kids? Si os digo La Pandilla Basura seguro que sí. Qué bonito recuerdo tengo de esa colección de cromos bizarros que hicieron las delicias en nuestra infancia.

Para saber un poco más de la historia de estos entrañables y asquerosos personajillos tiro de Wiki y resumiendo un poco os cuento que estos cromos nacieron en el año 1985 por la empresa Topps y su creador fue el dibujante John Pound. Aquí os dejo el enlace a su página http://www.poundart.com/gpk/index.html donde podéis ver rarezas como a The Ramones basurizados .

Estos personajes surgieron aprovechando el tirón de popularidad que en esa época tenían las por aquí llamadas “muñecas repollo”, o como me gusta llamarlas a mi “muñecas chochona”. Fueron como una parodia extrema de estas populares muñecas. A raíz de alcanzar gran popularidad la empresa creadora de las “chochonas” demandó a Topps y como consecuencia tuvieron que realizar algunos cambios físicos de los asquerosetes pero molones personajes . Tuvieron tanto éxito que se llegaron a crear hasta 15 series de cromos que estaban presentes en América, Europa, Asia y Oceanía. Incluso se llegó a hacer una película basada en los cromos, malísima y sin pies ni cabeza, pero ideal para una tarde entre amigos de cerveza y cannabis , ya me entendéis, bizarrismo fino. En 2012 se anunció que se estaba produciendo una nueva película basada en estos cromos, pero a día de hoy seguimos a la espera de nuevas noticias.

Los cromos, como recordaréis, eran una galería bizarro-infantil de auto-mutilaciones, desmembramientos, despellejamientos, mocos, babas, vómitos, sangre, vísceras y de mas casquería en general. Las sórdidas imágenes iban acompañadas de nombres graciosos, unas veces haciendo un juego de palabras y otras rimando el nombre con el apellido haciendo bizarros pareados. Esto, sin duda alguna, aportaba un valor añadido al cromo, recordemos algunos de los inolvidables nombres, “ME DERITO ANTOÑITO”, “SOPLANDO ARMANDO”, “LA FINA SABRINA, o “FIGURIN CRISPIN” , entre otros de un total de 622 personajes grotescos.

Eran tan macabros como asquerosos, pero a los chicos y chicas de aquella época nos tenían encantados, a mí me encantaban y me sigue encantando. Y por lo que se ve no sólo a mí porque hoy en día solo hay que ver en la red como se sigue haciendo coleccionismo e intercambio de estos cromos, incluso hay discípulos que crean nuevas criaturas recogidas en Frigoexpo2012, la exposición colectiva sobre “La Pandilla Basura”.

Paradójicamente, hoy en día estos cromos serían algo impensable en nuestra sociedad dada nuestra hipócrita sobre-protección a la infancia. Algo similar sucedería con programas de aquellos tiempos como La Bola de Cristal. ¡Viva la doble moral!. Yo me crié con estas “buenas mierdas” y a parte de que a veces me dan unas ganas irremediables de acabar con todos los que nos gobiernan de una u otra manera a golpe de …, soy un tío de lo más normal, nunca me tiré del balcón creyendo que era Superman, como más de un caso por aquella época, aunque bueno igual fue debido a que vivía en un bajo.

Crónicas de 9000: La verdad exiliada

Hola, soy 9000, o eso pone en el papel que me dieron al entrar. Unos amigos me han cedido este espacio para contaros de strangis que estoy en un exótico país, uno de esos países pobres que es mejor que sigan siendo pobres. Podría estar en un hotel económico y de calidad; consumiendo droga económica y de calidad y follando con prostitutas económicas y de calidad, pero estoy en un vertedero humano.

Lo llaman felhabs, prisión, pero aquí no existe el propósito de re-inserción. Aquí te almacenan en cuanto tienes algún problema con la justicia y se olvidan de ti hasta que llega el día de salir. Aquí mi verdadero nombre no importa. Tampoco importa el hecho de que sea inocente, porque este es un infierno irracional. Siento como si estuviera en un turbulento río de mentiras en el que debes nadar contracorriente, siempre al borde de la extenuación, para conseguir respirar esporádicas bocanadas de verdad. Puede que alguien haya sentido algo parecido mientras buceaba por la prensa, pero hay que contar con la intensidad que le añade la privación de libertad dentro de una comunidad en la que la verdad es irrelevante.

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Las mentiras me trajeron hasta aquí y después ninguna de las personas con las que he hablado me ha dicho la verdad: el abogado ha estafado a mi familia; la policía me ha obligado a firmar una declaración sin traducir que nada tiene que ver con los hechos; los funcionarios te dicen que algo está prohibido cuando quieren un soborno y todo el mundo en general quiere robarme un dinero que no tengo. He acabado por clasificar a la gente según lo lejos que están dispuestos a llegar para quedarse con lo que creen que tengo. En el caso de los yonquis hay que valorar el nivel de mono. Un yonqui con poco mono no tiene ganas de pensar en como mejorar su nivel de vida a tu costa. El mismo yonqui con mucho mono puede rajarte la cara si no le das un papel de fumar.

No importa que les explique que lo único que poseo es mi piel blanca y lo que la cubre. Viven en la mentira y les cuesta muchísimo ver la verdad. Esto tiene una consecuencia exasperante para mi. Siempre se me ha dado fatal mentir y a lo largo de mi vida he intentado evitarlo. En compensación he ganado en credibilidad, que es muy cómoda y alimenta mi soberbia. El caso es que no estoy acostumbrado a que cada vez que hablo con alguien insinúe que le estoy mintiendo. Sí, sí… ya les he dicho que soy un vasco por el mundo, pero ni los argumentos más sólidos hacen mella en esta desconfianza férrea.

Si físicamente estoy encerrado, en mi cabeza la sensación es la de estar fuera de la libertad; fuera de la verdad; fuera del universo. El río de mentiras, desde esta perspectiva, es el caos que se arremolina en los límites de la realidad. Me han desterrado de la razón para arrojarme a este lugar lleno de intenciones maquiavélicas dentro de cerebros a medio desarrollar. Las mentiras resultantes son burdas, sí, pero tan numerosas que siempre te cuelan alguna. Además hieren el orgullo con más contundencia que una mentira elaborada.

Me gustaría despedirme con un consejo:

“No llames mentiroso a un yonqui vasco o podría rajarte la cara.”

P.D.: Espero que esta carta y las siguientes lleguen a su destino aunque no os lo puedo asegurar porque… ya sabéis: esta prohibido y no tengo dinero.